Hace unos dias decia que vivir en Struda es como vivir en cualquier pequenho pueblo colombiano y decia que en el verano incluso se me parecia a Tobia. Hay una razon mas para este parecido y son las campanas.
Noche de luna sobre el campanario de Struda


Si bien yo no he vivido nunca en Tobia si he estado para las ferias y fiestas y en fines de semana de paseo. En Struda como en Tobia la casa queda muy cerca de la Iglesia y en Struda como en Tobia mucha de la vida del pueblo gira en torno a las misas que se anuncian con sus campanas (al menos la vida social de las senhoras mayores). Sin embargo, para mi las campanas en Tobia eran mas otro sonido del lugar, sonido que me gustaba pero basicamente porque me recordaba que estabamos de paseo, mientras que las campanas en Struda para mi han sido el descubrimiento de una cotidianidad.
Las campanas de la Iglesia repican desde las 6am cada hora hasta el anochecer, tienen un sonido diferente cuando anuncian el rosario que precede la misa y otro que llama a los feligreses para la misa, hay un llamado especial a las 3pm que recuerda la hora de la muerte de Jesus y hay otro toque largo y lamentero cuando anuncia la muerte de un vecino. Cualquiera que viva en Struda, que haya nacido aca o un pariente de un vecino aunque no viva en Struda clasifica para el efecto.
los crespos que se habituaron al sonido de las campanas


Del otro lado de nuestra casa y hacia la plaza esta la capilla que vemos desde la ventana de la cocina o desde la terraza, esta capilla tiene una veleta que anuncia la procedencia del viento (otra historia que amerita un cuento diferente) y su campanario. Esta campana suena cada quince minutos y no se silencia ni siquiera en la noche. Con estas campanas se puede saber la hora que es, por ejemplo, si son las 4:30 primero sonaran cuatro golpes secos luego un silencio y dos golpes mas cortos, mas debiles, asi el primer grupo de tanhidos indica la hora y los siguientes el numero de cuartos de hora que corresponda.
La capilla con su veleta y campanas


Diran que es muy complicado y muy disturbador, no, para mi ha sido un descubrimiento maravilloso. Cuando vivi en Belgica uno de los espectaculos que mas me gustaban era los conciertos que hacian en algunas iglesias antiguas, era una belleza escuchar esos sonidos todos organizados para formar musica. Nunca mas he asistido a espectaculos de ese tipo y aun espero que algun dia lo hare. Pero el contraste es diciente tambien con este recuerdo, en el caso de las campanas de Struda el encanto esta en la rutina que nos acompanha y en la familiaridad que se genera con las campanas. Por ejemplo, cuando el papa agonizaba hace unos meses yo me descubri esperando con ansias que fueran las campanas las que anunciaran el desenlace, casi que si alguien me lo hubiera dicho primero me hubiera sentido decepcionada. Es una lastima que esta tradicion se hubiera perdido entre nosotros, la extranhare.
la pensativa


English version
There is another similarity between Tobia and Struda, THE BELLS. I have never lived in Tobia, but my holiday visits were always filled with the sound of the bells before mass like in Struda. And, like in Struda, since the house is close to the church the sound is rarelly missed, however, Struda’s bells had won a big sense of familiarity for my soul because it has been part of this last year day to day.
Campana sobre campana


The church’s bells tolled every hour from 6am untill fall, there is a special call for the prayer before mass, for the mass, and, at 3pm to remind the time of Jesus death, plus a long and sad sound when someone from the town dies. There is another little chappel at the square town, this chappel’s bells will sound every 15 minutes all day and night, and this one will also tell you the time. For example if it is 4:30 first will come 4 strong bell's toll each one apart from the other by a silence, and then 2 lower sounds that will indicate that it is 2/4 of the hour 4.
Atardecer con luna


When I lived in Belgium one of my favorite activities was to listen the bell concerts given in certain old churchs, this was a wonderful thing that I have never again experienced but still hope will attend one day. But, even this memory is different from the Struda’s bells, over here the sound of the bells had become a wonderfull rutine I will miss back home.